Si no sabes o no te das cuenta que el cambio está en el aire, probablemente ya estás
muerto y no lo sabes. Te entusiasmaste con la crisis, estuviste pendiente de las noticias,
discutiste con pasión los eventos negativos que iban a pasar mientras que otros
han estado comprando luces y buscando acostumbrarse a la oscuridad para definir la
nueva ruta a seguir.
Todos repetimos, para darnos ánimo, que “crisis representa oportunidad”
¿Para quién?
¿Lo es para ti o te quedaste solamente con estas palabras en los labios?
Se dice que frente a los tiempos actuales existen tres tipos de personas:
a) Las que no se dan cuenta de lo que está pasando.
b) Las que están sentadas para ver qué pasa.
c) Las que hacen que las cosas pasen.
Y si aún no sabes en qué categoría te encuentras, hoy te toca escoger.
Leí en algún lugar que el secreto de la felicidad era “poder mirar la realidad de frente
y negarla”. Si aún no lo has hecho, hoy te toca escoger.
Hace unos años, ya nosotros tuvimos nuestra crisis económica. ¿Te recuerdas? ¿Qué
pasó? Algunas personas y empresas quebraron, otras salieron fortalecidas. ¿Qué crees
que va a pasar ahora? ¿Dónde quieres estar?. De acuerdo a Jeffrey Gittomer, el autor
de El pequeño libro rojo de ventas, “No puedes cambiar las cosas en el mundo, pero
puedes cambiar las cosas en TU mundo”.
¿Te has preguntado qué está pasando en tu industria? ¿Con tus clientes? ¿Con tus
empleados? ¿Con tus suplidores? ¿Cómo están todos reaccionando al cambio?
La vida es un sabio ciclo de escasez y abundancia, de preparación y de cosecha. Probablemente
hoy es el momento de prepararse y volver a encontrarse con aquello que
representa valor para los clientes, la esencia
de la empresa. Es la hora de hacer ejercicios,
para quitarnos el exceso de grasa acumulada
en los años cuando no había que ser tan eficiente,
para ser exitoso.
En muchas industrias las ventas han disminuido.
Las empresas normalmente tienden
a reducir sus costos de ventas y los servicios
que ofrecen empiezan a sufrir. Me parece que
hoy reviste todavía más importancia cuidar de
los clientes, dedicarles más tiempo, mejorar el
servicio brindado, la velocidad de entrega, diseñar
nuevos productos y empaques. Es quizás,
el momento de pensar nuevamente acerca de
la publicidad, reducirla e invertir más en acciones
mejores enfocadas, en dar más valor a
los clientes. Es tiempo de intensificar el esfuerzo,
trabajar dos veces más, para mantener
los mismos resultados. Ha llegado la hora de
desyerbar, arar la tierra y sembrar.
Para esto, la empresa necesita más que nunca
de sus mejores empleados (no necesariamente
los más costosos), esas personas serviciales,
dispuestas al sacrificio incondicional. No
puedes prolongar más tomar esta decisión
difícil y que hace tiempo sabes que debes
tomarla, pero que en los períodos de abundancia
podías darte el lujo de mantener este
costo, el costo de la “tranquilidad”.
Es momento, también, de cuidar a los suplidores. Entender su
situación, trabajar en equipo junto a ellos para buscar las soluciones
más apropiadas para los dos. Ellos también están viviendo
la crisis pero la economía no siempre estará restringida. En los
momentos de expansión, probablemente vas a necesitar de suplidores
confiables, financieramente sólidos, para apoyar tu desarrollo
y crecimiento.
Te habrás dado cuenta que, de una manera u otra, todos estamos
afectados por la situación económica. La forma como reaccionemos
ante ella es lo que va a hacer toda la diferencia. Si eres un
gerente, empresario, supervisor y estás sentado esperando a ver
qué pasa, ¿cómo crees que van a estar tus empleados? Si estás
desmotivado, ¿qué piensas que se va a reflejar en la empresa?
El tiempo de ahora es el que cuenta. No resuelves nada con
quejarte y considerarte víctima. Puedes decidir hoy qué prefieres
tener: una oportunidad de la crisis o una crisis de la oportunidad
que se te está presentando.
Lo saludable es mantener una actitud positiva, tomar las
situaciones adversas como reto para mejorar, para salir de la zona
de comodidad, para tomar acciones. Es tiempo de recurrir a la
amistad, de cultivar las relaciones y de apoyar a las personas alrededor
tuyo. Estar en servicio y prestar servicios desinteresados te
fortalecerá. El servicio que brindas hará que las personas quieran
hacer negocios contigo siempre.
Hay 4 acciones que pueden apoyarte para marcar la diferencia:
1- Definir un propósito y ponerle todas las ganas y el deseo de
realizarlo.
2- Sentarte y diseñar un plan de trabajo o de negocios con
acciones claras y constantes.
3- Mantener una actitud a prueba de negativismo, de influencias
que desaniman, aún la de amigos y familiares.
4- Hacer alianzas con personas que te van a apoyar e incentivar
a seguir tu plan.
Nuestros padres vivieron momentos quizás más difíciles que lo
que nos ha tocado vivir. Los tiempos de crisis pasan. Es imprescindible
prepararse para aprovechar la abundancia.
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